En la columna de opinión, Michael Stott, editor de América Latina del Financial Times, analizó países de la región con «bendecidos» con condiciones políticas, económicas y geopolíticas favorables.
Stott, además dice que los presidentes desaprovechan esas ventajas, pues «parecen tener otras prioridades y en medio de la lucha de América Latina por gestionar un buen crecimiento económico, parece que los países no reconocen las ventajas extraordinarias que se han destapado«.
En el caso de Brasil, según dijo, podría aprovechar las condiciones para pensar en hidrógeno verde, pero en cambio «quiere construir refinerías de petróleo, repermitir la construcción naval y buscar una unión monetaria con su vecino casi en bancarrota, Argentina».
En todo caso a la realidad de Chile, comentó que para explotar las reservas de litio del país se pusieron los proyectos futuros bajo el control estatal, generando un panorama de confusión e incertidumbre.
Para México, señala que: «Debería ser la nación latinoamericana mejor posicionada para ganar el llamado negocio de ‘shoring’ cercano, dada su proximidad a EE. UU. y su tratado de libre comercio», pero contrario a lo esperado «abolió la agencia de promoción de inversiones, atacó a las empresas de energía renovable, detuvo un proyecto cervecero estadounidense grande».

Subsectores como las energías renovables, la eficiencia energética, las empresas de servicios y el transporte también se benefician de esta financiación.
Sobre Argentina argumentó que se ha frenado el potencial agrícola por los impuestos y divisas en exportaciones. Hay una suma que la inflación sigue desaparece.
Y en Colombia el editor dice uno de los pilares de la economía es la minería y el petróleo, por tanto parece ir en contravía al negarse a nuevos proyectos de exploración.
Stott concluye que en América Latina se ha creado un clima antiempleo, asunto que se traducirá en menor inversión y desarrollo.
